miércoles, 11 de marzo de 2015

Sin hacer ruido

En el mundo del fútbol, la superioridad de un equipo sobre otro no se demuestra con palabras o estadísticas. Se demuestra en el terreno de juego, 90 minutos donde un equipo ha de superar a otro. Y en eliminatorias favorables como las que enfrentaron a Real Madrid-Schalke 04 o al Oporto con el Basilea, pudimos ver que esa superioridad se demostró en una sola de las eliminatorias.

Con un marcador favorable, el Oporto recibía al Basilea tras haber empatado en tierras suizas con un gol de Danilo. la regla del valor doble de los goles fuera de casa hacía que los de Lopetegui afrontaran el partido con un poco más de optimismo respecto al conjunto dirigido por Paulo Sousa, pero sin embargo, salieron desde el minuto uno hasta el 90, los portistas salieron con ánimo de sellar definitivamente.

Por otro lado, en el  Santiago Bernabeu, el Schalke 04 visitaba el feudo blanco con la eliminatoria prácticamente perdida. En frente, un Real Madrid en horas bajas y con una derrota liguera a cuestas. Parecía que todo estaba visto para sentencia, pero sin embargo se vería que el equipo merengue tendría que sudar tinta para conseguir el pase a cuartos.

En el país vecino, no eran muchos los ojos puestos en el Dragao. Un partido del Oporto está claro que no tiene la misma repercusión que uno del vigente campeón de la competición, y quizás ese fue uno de los factores positivos para los portugueses. Sin prácticamente tener presión alguna, los dragones sentenciaron la eliminatoria a base de golazos. Primero Brahimi, más tarde Herrera, sentenciaba Casemiro y Aboubakar remataba la goleada. Así, sin hacer ruido, con toda la tranquilidad del mundo, Lopetegui vio desde el banquillo como los suyos vencían y convencían ante el equipo suizo.

Nada que ver con el de Ancelloti. El Real Madrid cuajaría una de las noches más difíciles de la temporada, y aunque se consiguió el pasaporte para la siguiente ronda, la derrota ante los germanos (3-4) fue encajada en el Bernabeu con una sonora pitada por parte de los aficionados trasladados al feudo blanco.

Así pues, mientras unos goleaban y sentenciaban, otros sufrían y sudaban por hacer la misma gesta. Esa es la gran diferencia entre jugar con presión y sin ella. Y sin presión, el Oporto se ha convertido en el único equipo portugués en estar vivo en una competición europea, además de ser uno de los pocos que aún no ha conocido la derrota en la competición. Puede que el Oporto no esté al nivel del Madrid, ni el Basilea al del Schalke 04, pero las sensaciones de unos y otros nos hacen ver que esta edición de la Champions puede deparar muchas sorpresas.